Las Estrellas de Octubre

Jonathan Hilton – 2 de octubre de 2026

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Octubre es un mes de oposiciones y cuadraturas, así como de una importante conjunción inferior de Venus con el Sol, fenómeno que ocurre aproximadamente cada 9,5 meses. El 4 de octubre, Marte —situado en la constelación de Cáncer— entra en oposición a Plutón —en Capricornio— y forma una configuración de cuadratura en T (con un ángulo de 90 grados) con Mercurio y Venus, ambos en plena transición de Virgo a Libra.

Mercurio y Venus, al constituir la línea transversal de la cuadratura en T, se convierten en el foco de dicha oposición, actuando de manera similar al punto de apoyo de una balanza. Asimismo, el 4 de octubre, el Sol en Virgo entra en oposición exacta con Saturno —en Piscis, bajo la estrella Alpheratz de Pegaso y aún cerca de Neptuno—. Alpheratz es la estrella que marca tanto la frente de Andrómeda como la punta del ala de Pegaso que surge de ella. También el 4 de octubre, Venus cambia de dirección e inicia su movimiento retrógrado, por lo que no llega a entrar plenamente en Libra antes de retroceder hacia Virgo. Este proceso culmina más adelante en el mes, el 24 de octubre, con una conjunción inferior de Venus y el Sol, momento en el que ambos se encuentran en cuadratura con Plutón. Venus permanecerá en fase retrógrada hasta el 14 de noviembre, fecha en la que pasará a ser el lucero del alba.

¿Cómo podemos comprender estos gestos estelares desde la Astrosofía?

Por lo general, las oposiciones brindan la oportunidad de trabajar en el hallazgo de formas de equilibrar o armonizar fuerzas que, de otro modo, serían conflictivas u opuestas. Existe una tensión, por lo que el desafío radica en que la oposición se convierta en un conflicto en lugar de una oportunidad para encontrar el equilibrio y una resolución armoniosa de dicha tensión. Con Marte en oposición a Plutón dentro de una configuración de «cuadratura en T» que incluye a Mercurio y Venus, nos enfrentamos a un conflicto potencialmente poderoso, con posibilidades explosivas y agresivas. El foco de esta actividad de oposición, derivada de la T cuadrada, recae sobre Mercurio y Venus. Estos dos planetas, que se encuentran justo en el umbral de entrada a Libra, pueden servir como instrumentos para integrar una inteligencia cósmica —o una actividad micaélica— al servicio de la sanación y de relaciones armoniosas, siempre que se aborden con una conciencia espiritual elevada. ¿Cómo puede uno incorporar el «Yo» superior en una oposición potencialmente explosiva y conflictiva? Marte es la esfera conectada con la evolución humana del yo terrenal independiente, el cual nos ha conducido a la libertad al tiempo que nos ha separado de nuestra relación superior con el mundo divino. Marte representa el yo capaz de enfrentarse al mundo, dominarlo e imponer su propia voluntad egoísta. Por ello, puede convertirse en una fuente egocéntrica de conflicto y agresividad. Plutón, que actualmente actúa en la humanidad desde los recovecos profundos y oscuros del inconsciente y en el ámbito de la voluntad, puede manifestarse a través de expresiones incontroladas y explosivas del yo inferior, e incluso mediante fenómenos naturales que surgen de las profundidades de la Tierra. No obstante, Plutón también posee un potencial elevado si el «Yo» espiritual humano logra transformarlo en una fuente de intuición y transformación. Plutón se asocia con lo que podría describirse como el surgimiento de la Bestia desde el abismo. Así pues, esta semana tenemos una oposición entre estos dos planetas. El tercer elemento, compuesto por Mercurio y Venus, puede actuar como un punto de apoyo —equilibrador, armonizador y comunicativo— en medio de esta desafiante configuración de Marte en oposición a Plutón. ¿De qué manera responderá la humanidad a este mensaje planetario?

Ese mismo día, el 4 de octubre, se produce también la oposición exacta del Sol en Virgo con Saturno en Piscis, bajo la estrella Alpheratz, en la constelación de Pegaso. Las constelaciones en las que tiene lugar esta oposición constituyen el gran eje horizontal de la cruz mundial de nuestra era: el eje equinoccial de otoño y primavera, así como el de la festividad de Micael y, por lo general, de la Pascua. Aquí podemos observar cómo las «disposiciones» o relaciones entre las inteligencias cósmicas de las esferas planetarias ofrecen a la humanidad oportunidades para comprender y participar en nuestras tareas evolutivas. En este día, mientras se forma una poderosa y potencialmente explosiva configuración en T —que involucra a Marte y Plutón en tensión con Mercurio y Venus—, el Sol se sitúa en oposición a Saturno. El Sol se encuentra en la región central de Virgo, la zona de su corazón. O bien, aplicando la nueva imagen de Virgo para nuestros tiempos —tomada del libro del Apocalipsis del Nuevo Testamento—, se halla en la región donde ella, vestida de Sol, gesta al nuevo niño espiritual que ha de nacer. Así, podemos afirmar que el gran impulso solar —la imagen cósmica del «Yo Soy» espiritual, en contraposición al yo centrado en lo terrenal— irradia desde Virgo, el reino de Sofía/la Madonna, situada frente a Saturno, la esfera del karma mundial. Esto nos plantea una gran interrogante: ¿cómo puede el nacimiento del nuevo «Yo Soy», surgido de Sofía/la Madonna, convertirse en una actividad consciente en el seno del karma mundial? Saturno lleva ya bastante tiempo en Piscis; allí nos recuerda la tarea kármica propia de nuestra era pisciana y señala, asimismo, una suerte de culminación de un tema kármico. Durante siglos hemos asumido el karma del materialismo mientras aprendíamos a valernos por nosotros mismos en el mundo de la materia. Sin embargo, esta tarea kármica debía servir a un propósito: que, a partir de la libertad conquistada en el mundo, encontráramos —desde nuestro propio ser— el camino hacia la fraternidad espiritual con nuestro mundo, con nuestros semejantes y con los seres divinos. Este es el camino del amor en el mundo y para el mundo. Es el ideal de Piscis. ¿Podemos superar la separación que el materialismo ha impuesto a la nueva fuerza solar y sanar esta división kármica? O bien aprendemos a caminar juntos, mano a mano y en fraternidad, hacia las verdaderas tareas de Piscis, o bien perpetuamos el viejo karma del materialismo, que antepone el interés propio al bienestar del todo. Saturno se encuentra ahora bajo la estrella Alpheratz, la cual representa el surgimiento de la nueva inteligencia alada de Pegaso desde la frente —la nueva visión— de Andrómeda, el alma de la humanidad. Así, esta oposición puede convertirse en una nueva forma de ver, en un nuevo enfoque de nuestra situación mundial nacido de una sabiduría espiritualmente informada. Para mí, la verdadera realización de este eje mundial Virgo-Piscis se resume en la última frase de «La ciencia oculta» de Rudolf Steiner, al final del capítulo 6 («La evolución presente y futura del mundo y de la humanidad»): «El amor es el fruto de la sabiduría renacida en el yo (el «Yo»)». Esta oposición del Sol a Saturno, bajo Alpheratz, nos presenta una poderosa imagen que nos invita a llevar la luz de la sabiduría —la Sofía— a nuestra tarea pisciana; a aprender a permanecer unidos, partiendo del nuevo Niño Crístico nacido en nuestro interior, como una comunidad mundial en el amor.

Otro evento planetario significativo tiene lugar más adelante en octubre. Venus realizará lo que se denomina un «bucle», durante el cual entrará en conjunción con el Sol. Este bucle constituye el movimiento retrógrado completo de Venus: retrocede hacia el Sol, desaparece finalmente en su luz para una conjunción inferior (es decir, situándose entre la Tierra y el Sol), y luego retoma su marcha directa para seguir al Sol en su trayectoria hacia adelante. Este bucle marca la transición de Venus de Estrella Vespertina a Estrella Matutina: tras pasar junto al Sol y desaparecer en su resplandor, reaparece con esta nueva faceta. Este año, Venus será la Estrella Matutina desde finales de octubre hasta la Nochevieja; entonces volverá a alcanzar al Sol y desaparecerá en su luz al pasar por detrás de él desde nuestra perspectiva, convirtiéndose así en la Estrella Vespertina que surge tras el ocaso. Estas conjunciones de Venus y el Sol —que alternan entre superiores e inferiores— ocurren aproximadamente cada 9,5 meses (un periodo de gestación humana). Así, Venus se detendrá y entrará en fase retrógrada el 4 de octubre, coincidiendo con los eventos planetarios descritos anteriormente que involucran a Saturno, el Sol, Marte y Plutón. Posteriormente, entrará en conjunción con el Sol el 24 de octubre, a la altura de los pies de la Virgen; esa región donde ella se encuentra «con la Luna bajo sus pies», siguiendo la imagen de Virgo presente en el Apocalipsis. No obstante, durante esta conjunción con el Sol, Venus mantiene además una relación de cuadratura —es decir, de naturaleza marciana— con Plutón (Venus en cuadratura con Plutón el 20 de octubre; conjunción con el Sol el 24 de octubre; el Sol en cuadratura con Plutón el 26 de octubre). Venus retomará su movimiento directo el 14 de noviembre, lo que confiere a este bucle una duración de unos 40 días. ¡Si uno comienza a vivir en sintonía con los tiempos de estas interrelaciones planetarias, puede percibir la profundidad y multidimensionalidad del lenguaje que expresan los vínculos entre estas inteligencias cósmicas! El simple hecho de contemplar esta imagen de Venus encontrándose con el Sol en la zona de la «Luna bajo sus pies» de Virgo —y en cuadratura con Plutón— puede despertar profundos sentimientos y reflexiones sobre el lenguaje estelar para la humanidad, invitándonos a asumir la responsabilidad de nuestros desafíos evolutivos.

Existen varios enfoques para abordar esta configuración: desde la perspectiva de las antiguas mitologías en torno a Venus; desde la comprensión de la naturaleza dual de Venus; y, especialmente, desde la nueva expresión crística de Venus y sus conjunciones. Tanto Venus como las estrellas de Virgo son esferas conectadas con lo femenino divino; Virgo es, por supuesto, la representación zodiacal cósmica de Isis/Sophia —la gran Madre Cósmica—, y Venus es la esfera de muchos misterios antiguos consagrados a Isis/Sophia bajo nombres de diosas como Inanna (en los misterios sumerios), Ishtar (en los babilonios y asirios) y Astarté (en los fenicios y cananeos), evolucionando posteriormente hacia Afrodita entre los griegos y Venus entre los romanos. En los misterios sumerios, el ciclo del planeta Venus —cuando «desaparece» en la luz solar para luego reaparecer tras un tiempo como lucero del alba— se vivenciaba como el descenso de Inanna al inframundo, donde reinaba su hermana oscura, Ereshkigal. Ereshkigal ordena la muerte de Inanna y que su cuerpo sea colgado; sin embargo, antes de partir hacia el inframundo, Inanna había instruido a su servidor para que buscara ayuda en caso de que ella no regresara, cosa que él hace acudiendo al gran dios Enki. Así, Inanna es salvada y devuelta al mundo superior. Esta imagen ilustra el viaje astronómico del planeta Venus: desde lucero vespertino, pasando por su desaparición durante la retrogradación, hasta su nuevo surgimiento como lucero del alba. Esta historia no solo representa la vivencia mitológica de un fenómeno astronómico, sino que también refleja la naturaleza dual de la esfera de Venus: por un lado, la diosa superior Inanna y, por otro, su hermana oscura Ereshkigal, habitante del reino inferior —quizás la esfera de la naturaleza inferior inconsciente, según la terminología actual—.

Esta naturaleza dual de Venus también puede reconocerse en su asociación con Lucifer. El nombre Lucifer proviene del latín y significa «portador de la luz» (en griego, phosphoros). Como Estrella de la Mañana, Venus era el portador de la luz, el astro resplandeciente que precedía al Sol naciente —una especie de hermano del Sol y el segundo cuerpo más brillante del firmamento—. Lucifer fue el inspirador de los antiguos misterios, al traer la sabiduría divina a la humanidad. Así, del mismo modo que Lucifer puede ser el gran adversario de Cristo —al buscar la luz únicamente para su propia iluminación y gloria personal—, también es quien aporta sabiduría, belleza y arte a la humanidad. En un lenguaje esotérico más profundo, esto expresa el misterio de la relación de Lucifer con el Espíritu Santo y con Sofía. Nuestra búsqueda de la iluminación puede seguir dos caminos: el de Lucifer, el espíritu soberbio, o el de Cristo. Ambos dicen a los seres humanos: «Sois dioses», pero ¡qué significados tan opuestos encierran estas palabras!

Esto nos lleva a la investigación de Willi Sucher sobre estas conjunciones de Venus y su conexión con los acontecimientos ocurridos durante los tres años de la encarnación de Cristo. (Encontrarás una explicación completa en mi libro Hablando a las Estrellas). ¿Cómo podemos entender este bucle y la conjunción de Venus con el Sol? Esta conjunción en particular puede remontarse a una conjunción Venus-Sol ocurrida durante esos tres años, aproximadamente en la época de lo que se conoce como «la curación de la hija de la mujer sirofenicia». Esto es muy significativo. En su investigación, Sucher describe cómo existen cinco curaciones en los Evangelios relacionadas con estas conjunciones de Venus. A un nivel más profundo, no se trataba de simples curaciones de individuos, sino, de hecho, de la sustitución de los antiguos misterios por los nuevos misterios Crísticos del «Yo Soy». Steiner habla de cómo los misterios llegaban a su fin en previsión del nuevo acontecimiento mundial que se aproximaba; se habían vuelto decadentes, y sus altares, abandonados por los dioses, habían sido ocupados por seres demoníacos. El Evangelio de Marcos describe esta curación de la siguiente manera: una mujer griega, sirofenicia de nacimiento (en Mateo aparece la misma curación, pero se la describe como cananea), acude a Cristo rogándole que cure a su hija, poseída por un demonio. Pero él le dice: «Deja primero que se sacien los hijos; pues no está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros». Ella responde: «Sí, Señor; pero también los perros comen bajo la mesa las migajas que dejan caer los hijos». Y él le dijo: «Por esta palabra, vete; el demonio ha salido de tu hija».

Esta curación posee un profundo significado como sanación de los decadentes misterios de Astarté/Astoret —activos en Canaán, Siria y Fenicia por aquel entonces—, lo que explica la referencia específica del Evangelio al lugar de procedencia de estas mujeres. Dicha decadencia se caracterizaba por un egoísmo extremo que buscaba fuerzas espirituales para satisfacer un ansia de poder; incluso se recurría a prácticas sexuales depravadas, dado que tales fuerzas conllevan un potente poder espiritual. Los misterios de Astoret estaban asociados con el dios Baal. Así pues, lo que a primera vista parece una historia «sencilla» de curación es, en realidad —en el caso de la mujer cuya hija estaba poseída por un demonio—, la historia de una tradición mistérica poseída por un espíritu demoníaco, representada por ambas. Ellas acuden a Cristo en busca de sanación. ¿Y cuál es el acontecimiento que hace posible dicha curación? Su humildad: ya no el orgullo ni el poder espiritual egoísta, sino la humildad y el reconocimiento del verdadero poder espiritual de Cristo. Esto sana a la «hija» —el fruto de tales misterios— e integra estos nuevos misterios en la corriente mistérica de Isis.

¿Cómo arroja luz todo esto sobre el bucle y la conjunción de Venus con el Sol en la región específica de Virgo —la de «la luna bajo sus pies»— y en relación de cuadratura con Plutón? ¿Y cómo trabajamos con ello? En la imagen de Virgo como la Mujer Vestida del Sol, la figura de ella «de pie sobre la Luna» representa a la pura Sofía/Madre/Madonna, así como al ideal del alma humana que ha superado y transformado la naturaleza astral inferior, simbolizada por la Luna bajo sus pies. Es precisamente allí, entre las estrellas de Virgo, donde tiene lugar esta conjunción. Se trata de la misma naturaleza astral inferior resultante de la actividad de Lucifer al implantar la naturaleza del deseo en el cuerpo astral, así como del egoísmo luciférico que busca su propia luz para su propia gloria. Es la misma cualidad astral de orgullo y ansia de poder que había contaminado los misterios de Astarté, Ishtar, etc., procedencia de la mujer sirofenicia. La conjunción Venus-Sol del 23 de octubre conlleva todo esto y nos señala la sanación necesaria tanto en nuestra propia naturaleza astral caída —y en la desenfrenada ansia egoísta de poder— como en la de la humanidad. El hecho de que se encuentre en cuadratura con Plutón no hace sino intensificar el desafío, pues Plutón representa la esfera del «inframundo» en la voluntad inconsciente del ser humano, con su voluntad de poder y su capacidad de destrucción, e incluso de aniquilación. Como individuos en un camino de transformación personal, que buscamos unir nuestro ser con el verdadero Yo Superior universal, esta conjunción de Venus puede convertirse en una fuente de inspiración y en una oportunidad para examinar nuestras propias cualidades «sirofenicias», susceptibles de ser transformadas mediante la actividad de Cristo en nosotros. Al tomar conciencia de este evento, podemos aportar algo para impulsar los nuevos misterios cristianos y venusinos de nuestra época.

Una de las grandes oportunidades y desafíos de una nueva sabiduría estelar consiste en comprender la profunda significación que los planetas y las relaciones entre los astros aportan al mundo del ser divino. Tan solo aspiramos a alzar un poco la mirada para que nuestros pensamientos puedan vislumbrar su naturaleza y la sabiduría cósmica que se expresa a través de dichas relaciones. La inscripción en el Templo de Sais, el gran templo dedicado a Isis, rezaba así: «Yo soy Isis. Soy todo lo que fue, todo lo que es y todo lo que será. Ningún mortal ha levantado mi velo». Tal como señaló Rudolf Steiner, la tarea actual consiste en que aquel que comprende la vida espiritual —y que, por tanto, siendo «mortal» se hace «inmortal»— pueda levantar este velo; se trata de alcanzar la inmortalidad —es decir, elevar nuestra conciencia hacia lo verdaderamente divino— y, de este modo, descorrer el velo de Isis. ¿Por qué? Porque el mundo superior del ser nos aguarda; Micael nos espera para que nos unamos a ellos como cocreadores del futuro del cosmos.

Astrosophy.com

Traducido por Gracia Muñoz el 3 de octubre de 2026

Esta entrada fue publicada en Planetas.

Un comentario el “Las Estrellas de Octubre”

  1. […] Las Estrellas de Octubre – 2 de octubre de 2026 […]

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