De Enkidu a Rudolf Steiner – (Parte 4)

«Rudolf Steiner: Fragmento de una Biografía Espiritual».

~ Sergei O. Prokofieff

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…Las facultades únicas que Tomás de Aquino poseía en el pensamiento y que trajo consigo de su encarnación como Aristóteles estaban asociadas en él con una cierta clarividencia que todavía había poseído en una forma antigua como Enkidu y que ahora aparecía de manera renovada, aunque en una forma metamorfoseada. Según Rudolf Steiner, Tomás era a la vez un místico y también un pensador. Dice al respecto:

«El sistema escolástico fue la más perfecta red de lógica. De este modo encontramos en Tomás los pensamientos divinos pre-creacionales que él había pensado de nuevo, libres de error y engaño, tal como solo podían concebirse en el retiro monástico lejos del ruido y bullicio del mundo… Con Tomás de Aquino, los pensamientos humanos se elevan a nuevas alturas. No es menos místico que escolástico. Pudo darnos descripciones tan vívidas porque veía las jerarquías espirituales (y el vidente Dionisio el Areopagita nos ha dado descripciones similares), y durante sus largas meditaciones nocturnas frente al altar pudo resolver los problemas más difíciles. Así encontramos combinadas en él las cualidades del místico y de un pensador cuyos pensamientos tenían la claridad de un diamante y no estaban influenciados por los sentidos. Después de él no se añadieron conceptos significativos. Incluso el concepto de evolución ya puede encontrarse en Aristóteles y quizás está incluso mejor descrito allí»

(GA 109, 31 de marzo de 1909).

El misterio de la particular vida anímica de Tomás de Aquino residía también en el hecho de que él, como algunos de sus otros contemporáneos, llevaba dentro de sí una impronta del cuerpo astral de Cristo Jesús. Rudolf Steiner dice explícitamente que «el cuerpo astral de Cristo estaba entretejido en su [el de Tomás] propio cuerpo astral» (ibid.). Llegamos a una comprensión más profunda de esta conexión espiritual si recordamos que la misma individualidad en su encarnación anterior (en el círculo de los misterios del Grial) llevaba dentro de sí una impronta del cuerpo etérico de Cristo Jesús. Así podemos rastrear cómo el vínculo con Cristo Jesús se vuelve, de manera renovada, cada vez más estrecho a lo largo de una serie de encarnaciones.

Antes de llegar a la encarnación del propio Rudolf Steiner, debemos en este punto referirnos brevemente a lo dicho anteriormente sobre Aristóteles, pues lo siguiente también forma parte de este cuadro. De la Academia de Platón y, en mayor medida aún, de su conocimiento de los misterios de los Cabiros en Samotracia, Aristóteles ya había recibido mucho del contenido de los misterios. Sin embargo, este conocimiento ya no era de naturaleza clarividente, como con sus predecesores, sino que era presentado por una lógica fuertemente intelectual.

Después de todo, no era un místico sino un filósofo. Además, era alguien que captaba el contenido más profundo de los misterios con su pensamiento. Rudolf Steiner dice al respecto:

«Las escuelas de filosofía ocuparon el lugar de los misterios genuinos, la filosofía reemplazó a la iniciación. Sin embargo, la filosofía no siempre fue un sistema tan abstracto como lo es hoy; al contrario, especialmente al principio, recordaba más o menos completamente a los misterios. Aristóteles fue el último del que tenemos tal filosofía» (ibid.).

La palabra «recordaba» en esta cita es especialmente importante aquí, pues indica que Aristóteles derivaba todo lo que sabía no solo de su encarnación en ese momento, sino también de sus encarnaciones anteriores, y sobre todo de su conexión con los misterios efesios. Es cierto que no era clarividente; pero era capaz de captar con su pensamiento lo que vivía en su memoria más profunda de los misterios y, por lo tanto, sentar también las bases para el pensamiento de los siglos siguientes:

«La videncia era aún la fuente de la sabiduría de Pitágoras y Platón; Aristóteles, el fundador de la lógica, fue el primero en aplicar la técnica del pensamiento puro. El aristotelismo dominó el pensamiento a lo largo de toda la Edad Media y experimentó su apogeo en la Escolástica»

(GA 109, 12 de junio de 1909).

Este recuerdo de los misterios, que aún era un elemento tan dominante en Aristóteles, aunque al mismo tiempo ya tan debilitado que podía transmitirlos en formulaciones puramente intelectuales, no es en última instancia más que una memoria de la sabiduría primordial de la humanidad, que aún se cultivaba en los antiguos misterios precristianos.

Aristóteles sentía una fuerte conexión con esta sabiduría ancestral, aunque de una manera completamente diferente a su maestro Platón. Pues conocía esta sabiduría de la humanidad no solo por su familiaridad con los misterios efesios y samotracios, sino también por sus propias experiencias en el mundo espiritual antes de su primera encarnación en la Tierra como Enkidu. Sobre esta base pudo dar el poderoso paso desde el antiguo período de los misterios a la fase completamente nueva, donde el contenido de los misterios podía —y también debía— ser sacado a la plena luz de la publicidad por mediación del pensamiento humano.

Ocurrió precisamente en este sentido con las obras de Aristóteles. Sus escritos científicos fueron llevados por Alejandro Magno a Egipto y Asia y hasta la frontera de la India. Solo mucho más tarde regresaron a Europa, principalmente en traducciones árabes o siríacas. Los escritos de Aristóteles sobre lógica y filosofía, por otro lado, fueron conservados por su otro alumno, Teofrasto, en el Liceo, desde donde se difundieron por Europa siendo traducidos principalmente al latín y, por lo tanto, haciéndose accesibles a la cultura occidental.

Mientras que Platón en sus diálogos había presentado aún el secreto de los misterios en una forma discreta o velada, simbólica, con Aristóteles ya estaban impregnados de pensamiento humano y, por lo tanto, puestos a disposición abiertamente de todos los que buscaban el conocimiento.

…Al comparar especialmente a Aristóteles con Rudolf Steiner, podemos afirmar que el primero había dado en su vida y obra ciertos pasos decisivos para toda la evolución humana que Rudolf Steiner retomó y llevó más adelante en la dirección opuesta. Las tareas que habían sido identificadas en tiempos precristianos fueron cumplidas en tiempos cristianos por Rudolf Steiner.

…También podemos rastrear mediante otro ejemplo cómo Rudolf Steiner cumplió una tarea adicional de Aristóteles en la edad moderna. Aristóteles, con razón para su tiempo – en vista de las necesidades espirituales — quitó la idea de la reencarnación a la humanidad occidental. Rudolf Steiner, sin embargo, consideró como su tarea más importante y la de la antroposofía conducir hacia una comprensión completamente nueva de la reencarnación en conexión con el cristianismo, basando esto en el desarrollo del yo del ser humano individual. Las razones de esto residían en lo siguiente:

«Así vemos que el próximo elemento que debe añadirse desde las revelaciones espirituales [de la antroposofía] al cristianismo es la idea de la reencarnación que nace del cristianismo» (GA 118, 15 de mayo de 1917). Y para aquellos de sus oyentes que quizás podrían haber preguntado en ese momento por qué esto era tan importante, Rudolf Steiner añade a continuación en la misma conferencia las siguientes palabras sorprendentes: «La gente no se da cuenta de que hoy el Cristo vivo desde los mundos espirituales es el maestro vivo de la reencarnación» (ibid.)

…El tercer gran paso de Aristóteles fue que hizo la transición del politeísmo de la antigua Grecia al monoteísmo estricto que él mismo había descubierto. Sin embargo, era un monoteísmo completamente diferente al de Akenatón o Moisés. Llegó a él de manera totalmente independiente, puramente a partir del ejercicio de su pensamiento. Si se considera la obra temprana de Rudolf Steiner desde este punto de vista y se reconoce la vehemencia con que se presentaba a sí mismo como un monista convencido, se puede encontrar algo de un eco de su encarnación como Aristóteles. Además, la notable fuerza de pensamiento que Rudolf Steiner manifestó en sus primeras obras evoca una comparación similar…

Si se toman solo las tres encarnaciones activas de esta individualidad tal como aparecieron, por así decirlo, públicamente en el escenario de la historia mundial en la forma de Enkidu, Aristóteles y Rudolf Steiner, es posible establecer que las tres vivieron en una época en que Micael trabajaba como líder de la humanidad en el rango de Espíritu de la Época. Estas épocas comenzaron, respectivamente, alrededor del año 3000 a.C., 500 a.C. y, en la era moderna, en 1879.

Esto no solo corrobora la especial relación que existía en tiempos antiguos entre Enkidu y Gilgamesh y este ser solar, sino también que ambos héroes estuvieron una y otra vez en condiciones de recibir inspiración directa de Micael para sus tareas terrenales… Rudolf Steiner ha dado descripciones muy detalladas en las conferencias sobre el karma de cómo esto se llevó a cabo en la subsiguiente encarnación de Aristóteles y Alejandro Magno. Trabajaron constantemente como mensajeros de Micael en la Tierra y — en particular la individualidad de Enkidu-Aristóteles — se estableció cada vez más dentro de los misterios de Micael, especialmente en la tarea de Micael de administrar la inteligencia cósmica.

Como ya se dijo, en el ciclo de conferencias de Stuttgart, Rudolf Steiner menciona también las encarnaciones anteriores de la individualidad de Alberto Magno [Marie Steiner]. Si se las conecta con la corriente histórica del tiempo, se deduce de ello que estas, con toda probabilidad, cayeron dentro de las dos épocas de Micael anteriores. Esta individualidad perteneció primero a los misterios órficos (ver «Historia Oculta»), que experimentaron su máximo florecimiento en la época de la Grecia antigua, en cierto modo también en el tiempo anterior a Homero, por lo que uno puede imaginarse bien que esta individualidad había pasado poco después del año 500 — es decir, en la época de Micael anterior — por una iniciación órfica.

Su iniciación anterior en los misterios celtas en el norte de Europa puede remontarse a los tiempos antiguos en que estos misterios experimentaron su mayor nivel de desarrollo. Si suponemos que esto ocurrió alrededor del año 3000 a.C., esta individualidad también vivía en ese momento durante la época de Micael; y por lo tanto habría sido contemporánea de Gilgamesh y Enkidu…

(el resto del capítulo fue tratado en artículos anteriores)

Traducido por Gracia Muñoz en febrero de 2026

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