Las Estrellas de Diciembre

Jonathan Hilton – Diciembre de 2024

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Las tres imágenes de arriba representan los movimientos de Mercurio alrededor del Sol, vistos desde la Tierra. En diciembre tenemos la culminación de uno de los llamados bucles de Mercurio, que será el foco principal de este artículo. Arriba a la izquierda vemos un bucle, que comienza con Mercurio detrás del Sol visto desde la Tierra, después ­­se va moviendo entre el Sol y la Tierra orbitando alrededor del Sol, para colocarse nuevamente detrás del Sol. Esta órbita de Mercurio alrededor del Sol se nos aparece como los movimientos hacia adelante y hacia atrás de Mercurio que causan el aparente bucle. A la derecha tenemos el patrón o forma completa que Mercurio teje en los cielos como la imagen de un ciclo de vida biográfico en estos bucles. Las conjunciones detrás del Sol forman los puntos de un triángulo más grande y las conjunciones entre el Sol y la Tierra forman un triángulo más pequeño. En la última imagen tenemos esta estrella de seis puntas que es el cuerpo de la forma, o incluso podríamos decir el cuerpo de la vida de Mercurio que se crea en ciclos de tiempo. Nunca es una forma fija terminada, sino que se está creando continuamente, se teje en el tiempo.

Este gesto o forma activa de Mercurio revela su carácter espiritual/anímico como el «mensajero alado de los Dioses» que recoge la sustancia cósmica del mundo divino de las estrellas y después se balancea hacia la Tierra para entregar esta sustancia. Es interesante notar que las alas de Mercurio generalmente se representan en el arte en sus sandalias o en su casco, lo que indica «inteligencia realizada en hechos». En nuestros tiempos, a través de la actividad del YO SOY espiritual en nosotros, esta actividad de Mercurio no solo trae de las estrellas, sino que también recibe de la humanidad. Es tomar lo que la humanidad ofrece de nuestra actividad espiritualmente transformadora para llevarlo de regreso al mundo Divino. En esta actividad podemos ver la nueva tarea en nuestra relación con Mercurio: esta interacción de traer inteligencia cósmica a la inteligencia Terrenal como una actividad curativa, así como ofrecer a Mercurio lo que hemos transformado de la inteligencia Terrenal caída, que se ofrece de regreso a lo Divino. En este sentido, Mercurio está relacionado con Micha-el.

A partir de la profunda investigación de Willi Sucher, podemos descubrir arquetipos de esta actividad curativa transformadora llevada a cabo por Cristo durante los tres años de su vida en la Tierra. Al investigar los acontecimientos de los evangelios en relación con los movimientos planetarios, Willi descubrió correspondencias. Su investigación se inspiró especialmente en esta afirmación de Steiner:

Durante el tiempo en que Jesús de Nazaret ejerció su ministerio y sus viajes como Jesucristo en Palestina, en los últimos tres años de su vida —desde los treinta hasta los treinta y tres años—, todo el ser cósmico de Cristo siguió trabajando en él. En otras palabras, Cristo siempre estuvo bajo la influencia de todo el cosmos; no dio un solo paso sin que las fuerzas cósmicas actuaran en él. Los acontecimientos de estos tres años en la vida de Jesús fueron una realización continua de su horóscopo, porque en cada momento durante esos años ocurrió lo que generalmente ocurre sólo al nacer.

 (Rudolf Steiner, La guía espiritual de la humanidad, Conferencia 3)

Esta relación de Cristo con el cosmos durante los Tres Años se encuentra en el corazón de una nueva sabiduría estelar como luz guía y arquetipo para nuestra nueva relación con las estrellas y nuestro nuevo trabajo transformador terrenal. Como dijo Cristo a sus discípulos, «el que cree en mí, también hará las obras que hago yo, y vosotros haréis obras aún mayores que éstas».

El 6 de diciembre hay una conjunción inferior de Mercurio con el Sol en Escorpión. La conjunción superior anterior que esta conjunción inferior quiere realizar, ocurrió el 30 de septiembre en las estrellas de Virgo. Así, tenemos una conjunción superior en la que Mercurio «recoge», por así decirlo, la sustancia cósmica de Virgo el 30 de septiembre y el 6 de diciembre Mercurio gira frente al Sol y entra en conjunción entre el Sol y la Tierra para «entregar» a la Tierra esta sustancia cósmica de Virgo que los seres humanos pueden «realizar» en actos terrenales.

Dado que Mercurio hace muchos de estos bucles/conjunciones en diferentes posiciones estelares a lo largo de sus ciclos alrededor del Sol, no todos ellos se repiten como recreaciones de los bucles de los Tres Años. Sin embargo, algunos sí lo hacen. Esta conjunción, el 6 de diciembre, es una recreación o rememoración de la conjunción inferior de noviembre del año 32 DC. Willi Sucher relaciona todo este bucle que culmina en esta conjunción con el sexto de los llamados Siete Signos de Cristo, que están cada uno conectado a una de las Siete declaraciones de Cristo «YO SOY». Este sexto Signo fue la Curación del Hombre Nacido Ciego, y está conectado a la declaración de Cristo “YO SOY la Luz del Mundo”. (Véase el Evangelio de Juan, Capítulo 9)

¿Cómo se puede entender este signo y llevarlo hoy a nuestras vidas? Para una lectura más profunda sobre este signo y los otros, lean sobre los bucles de Mercurio en el libro de Willi Sucher, El Cristianismo Cósmico o en mi libro, Hablando a las Estrellas. Sin embargo, para resumir aquí: Cristo se encuentra con un hombre ciego y dice a sus discípulos: «YO SOY la luz del mundo». Entonces se inclina, toma tierra/suciedad y la mezcla con Su saliva, la aplica a los ojos del hombre y le dice que vaya a lavarse al estanque de Siloé. El hombre así lo hace y se cura de su ceguera. El capítulo continúa con la historia de los fariseos y los padres, y Cristo con el hombre ciego a quien le pregunta: «¿Confías en el Hijo del Hombre?». El capítulo concluye con Cristo diciéndoles a todos: «Para provocar una separación he venido al mundo. Aquellos que no ven, se volverán videntes, y aquellos que ven se volverán ciegos».

Aquí tenemos una maravillosa imagen de la gran separación entre Virgo y Escorpio, la caída del ser humano desde una unión con el mundo de la Sabiduría Divina al estado de ceguera espiritual y separación, el «aguijón de la muerte» y el descenso a la materia. Tenemos a uno que es ciego. Cristo toma la suciedad, la materia de la tierra y la mezcla con Su saliva, una imagen del poder vital transformador de Virgo, que está conectado cósmicamente con el metabolismo y el proceso de transformación en el cuerpo, la espiritualización de la sustancia. Después lo aplica al hombre, que es sanado. Esta ceguera era parte del karma de la Tierra y la humanidad en su descenso a la ceguera espiritual, no el karma personal de este hombre, como Cristo indica. Esta es una distinción importante. Cristo dice al principio del capítulo que «la ceguera no proviene de su pecado o del pecado de sus padres» (es decir, karma personal). Más bien, es una consecuencia del karma de la humanidad, así como hoy tenemos muchas expresiones en las vidas humanas de las consecuencias del karma de separación de la humanidad, así, Cristo toma con la saliva el poder de Virgo, las fuerzas cósmicas de la Sabiduría Divina y de la transformación, y las une con la suciedad, la materia caída de la Tierra, o, podríamos decir, la ceguera de la existencia material que porta Escorpio, para lograr una curación para toda la humanidad: una nueva visión. Este acto prepara el camino para que el YO SOY vuelva a ser la «luz del mundo», porque aquellos que eran espiritualmente ciegos ahora pueden llegar a ver espiritualmente.

Pero esta conjunción de Mercurio con el Sol también ocurre dentro de una configuración planetaria más grande que puede mejorar y expandir el significado de esta conjunción. Estas relaciones interplanetarias son una imaginación de las «conversaciones» en curso entre las inteligencias cósmicas con respecto a la humanidad de la Tierra. Por ejemplo, esta conjunción Mercurio-Sol tiene lugar en oposición a Júpiter, ahora retrógrado, en los cuernos de Tauro mientras Júpiter todavía está en esta relación marciana de 90º con Saturno que está en el agua de Acuario. He escrito anteriormente sobre esta Gran Cuadratura de Saturno y Júpiter como el despliegue del impulso de la Gran Conjunción de la Navidad del 2020, que es el llamado a la humanidad de una anunciación, un nuevo impulso para nacer en el mundo hacia el despertar espiritual a través de la catarsis. Esta relación de cuadratura expresa los aspectos desafiantes, los aspectos difíciles de confrontación de este proceso.

Ahora bien, este bucle de Mercurio opuesto a Júpiter nos señala el poder del verdadero Yo Soy en nosotros, que quiere seguir este arquetipo y traer una actividad espiritual transformadora para sanar la ceguera espiritual en nuestro mundo. Estar opuesto a Júpiter realza este llamado, ya que Júpiter es también la esfera de la revelación de los Kyriotetes, los Espíritus de la Sabiduría, ahora en las estrellas de la Palabra Cósmica. Podemos imaginar a Júpiter en Tauro queriendo recordar a la humanidad no sólo la Palabra haciéndose carne, sino también la dirección futura, la nueva tarea de la carne haciéndose Palabra a través del YO SOY trabajando en nosotros. Rudolf Steiner habla de las estrellas de Tauro en relación con la futura actividad del Maitreya Buda, que será el Portador del Bien a través de la Palabra, a través del Logos; donde la intelectualidad se volverá directamente moral. Esta configuración particular se mantendrá hasta las Noches Santas, lo cual es inusual ya que Mercurio es un planeta que se mueve rápidamente. Sin embargo, Mercurio estuvo opuesto a Júpiter a mediados de noviembre, después, el 24 de noviembre se puso retrógrado, entrando nuevamente en oposición durante su ciclo, volvió a ponerse directo el 16 de diciembre, continuando con la oposición alrededor del solsticio y permanecerá en el orbe de oposición hasta Año Nuevo. Entonces, todo este gesto de bucle está relacionada con Júpiter. Júpiter también estará retrógrado durante este tiempo, que como recordareis, es cuando más se acerca a la Tierra. La Gran Cuadratura también estará activa durante este período entrando en otra cuadratura exacta el día de Navidad.

Para completar esta actividad estelar, mientras se desarrolla la configuración anterior, Venus hará conjunción con Plutón en Capricornio exactamente el 7 de diciembre. Aquí nuevamente, tenemos un potencial inmenso y desafíos inmensos, dependiendo de cómo abordemos conscientemente este encuentro, relacionado con la oscuridad espiritual o la luz espiritual. En su punto más alto, se podría ver el potencial de un verdadero impulso Crístico hacia la sanación de la esfera de Plutón, que es el poder del amor divino que ingresa a la esfera de la destrucción y el vacío. En su punto más bajo, los impulsos destructivos y aniquiladores de Plutón alimentarán la desarmonía y las pasiones inferiores desenfrenadas al servicio de la desesperación existencial. En general, debido a la relación especial de Plutón con la Gran Conjunción de Saturno y Júpiter en 2020, Plutón es un factor importante en gran parte de los eventos mundiales actuales como parte del gran despertar y la catarsis que exige la Gran Conjunción.

Así, tal vez puedas sentir en la imaginación viviente de esta disposición planetaria, esta declaración de los poderes cósmicos: Mercurio/Sol en conjunción inferior en Escorpión invocando el gran arquetipo de la curación del hombre nacido ciego como un ideal para nosotros; Júpiter en oposición desde los cuernos de Tauro (relacionado con el impulso futuro de la Palabra cósmica) en una relación “marciana” de cuadratura con Saturno en Acuario, las consecuencias del karma del materialismo de la humanidad en las aguas cósmicas de la vida como preparación para la 6ª Época. Además, Venus contiene los nuevos misterios Crísticos, los misterios del nuevo “YO SOY” encontrándose con las fuerzas de voluntad más profundas y potencialmente más destructivas, incluso hasta el centro de la Tierra. Uno puede tomar estas poderosas relaciones cósmicas y trabajar con ellas individualmente en cuanto a cómo podrían aplicarse en la propia situación de vida de manera que cada uno de nosotros pueda, a partir de su propio «Yo», considerar cómo podríamos convertir su «solicitud» en acción de vida, en un acto de curación, que es lo que Mercurio nos ofrece ahora. El desafío es mantener la imagen, vivir el llamado, la declaración cósmica, y permitir que surja en nosotros el eco individualizado como respuesta. Y confiar siempre en el poder del YO SOY en nosotros para enfrentar y superar todos los desafíos al servicio del futuro bueno y verdadero.

Astrosophy.com

Traducido por Gracia Muñoz y revisado por Nuria del Rio.

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